La música ayuda en el aprendizaje de la lectura y escritura


AULA2

Aprender a tocar un instrumento o cantar puede ayudar a los niños con dificultades de lectura y lenguaje, según una encuesta realizada por la Asociación Americana de Psicología en agosto de este año. El estudio se realizó en varias escuelas públicas de Chicago y Los Ángeles, en la que los estudiantes se dividieron en un grupo que recibía lecciones de instrumentos o de coral, y un grupo que no. El seguimiento de la actividad cerebral de los participantes después de dos años mostró que el primer grupo había  desarrollado  el funcionamiento de como el sistema nervioso procesa el sonido en un entorno ocupado, como el salón de clases o en el patio del recreo, lo que conduce a una mejora de la memoria, concentración y habilidades de comunicación.

¿Cómo nuestro cerebro aprende a leer y escribir?

“El lenguaje es una antigua habilidad en nuestra filogenia, mientras que la escritura es una nueva forma de conocimiento”, explica la profesora Fraulein Paula, del Departamento de Psicología del Aprendizaje, Desarrollo y Personalidad de la Universidad de Sao Paulo. “Por lo tanto, las áreas que desarrollan diferentes funciones en el cerebro son responsables de este aprendizaje”, dice.

De acuerdo con el profesor y neuropsicólogo Fernando Capovilla, el proceso de aprendizaje de escritura se puede dividir en tres fases:

1. logográfico o ideográfico: El lado derecho de nuestro cerebro ve la palabra escrita y la reconoce como una representación gráfica. “En esta etapa, las palabras siguen siendo como un dibujo para la mente”, dice Capovilla.

2. alfabético: después de un cierto tiempo, el cerebro comienza a identificar a cada gráfica con su sonido correspondiente, lo que permite la descodificación de las  palabra en fonemas. “El cerebro comienza a utilizar el lado izquierdo, específicamente la región parietal”, dice el profesor.

3. léxico o ortográfic0 : En esta fase, la lectura se realiza a través del reconocimiento visual de la palabras, sin pasar por un proceso de descodificación.  El cerebro comienza a utilizar la zona temporal occipital  izquierda, también responsable de la visión. “Cuando nos enfrentamos a una palabra que no sabemos, pero sabemos leer, el cerebro vuelve a utilizar la región parietal izquierda (segunda fase)”, dice Capovilla.

¿Qué tiene esto que ver con la música?

El aprendizaje de la música se relaciona con la escritura en varios aspectos. “La lectura de una partitura, por ejemplo, utiliza el mismo proceso cerebral del lado izquierdo del cerebro que la lectura de un texto,” dice el profesor Fernando Capovilla. “Además, se activa la región prefrontal del cerebro, relacionado con los conceptos de tiempo y motricidad , esta región es la que posee el mayor número de neuronas en el cerebro”, explica.

En el estudio realizado por la Asociación Americana de Psicología, los estudiantes que recibían clases de instrumentos o de coral desarrollaron al final de 2 años respuestas neuronales más rápidas y precisas, en comparación con los alumnos que no recibieron las clases de música. La prueba también se llevó a cabo después de un año de investigación, pero los resultados no mostraron ninguna diferencia significativa, indicando que el aprendizaje musical no se debe hacer sólo a corto plazo. “El desarrollo de la percepción auditiva, especialmente si se alienta desde la educación infantil es esencial para el aprendizaje de la escritura,” dijo la maestra Fraulein Paula.

Durante muchos años, los científicos creyeron que el tronco cerebral sólo transmitía información sensorial del oído a la corteza, una parte del cerebro conocida por el procesamiento cognitivo.

Debido a que el tronco cerebral ofrece un mecanismo común que procesa música y discurso, el estudio sugiere que la formación musical podría ayudar a los niños a desarrollar habilidades de lectura y escritura y combatir los trastornos en el aprendizaje de estas áreas del lenguaje.

La partitura también es un modo de representar el pensamiento. En este sentido aprender a leer una partitura es ponerse en contacto con un sistema representativo de las ideas, en la que cada símbolo representa un sonido, así como el alfabeto. “En el caso de las partituras también el aprendizaje implica una serie de imágenes que indican varios comandos, que componen un lenguaje, un vocabulario”, dice la profesora.

“La música, además de contribuir a un aprendizaje estético es un regulador emocional, tiene grandes efectos sobre el desarrollo de ciertos mecanismos del pensamiento”, explicó.

Una investigación científica en el Instituto de Psicología de USP realizada con músicos profesionales indicó que estos mostraban una mayor agilidad para optimizar el proceso de estudio, tener autocontrol y un aprendizaje más individual”, dice el profesor.

Según los científicos, los músicos utilizan todos los sentidos para ensayar y ejecutar una pieza musical, así, observan a otros músicos, leen los labios y sienten, oyen y representan música, por ello, ponen en funcionamiento tareas multisensoriales. Los autores del trabajo señalan que a medida que esto sucede, la alteración del cerebro debido al proceso multisensorial de la formación musical, promueve las mismas capacidades de comunicación necesarias para hablar y leer.

Ya que la música es más accesible a los niños que los fonemas, los investigadores sugieren que la formación musical podría tener considerables beneficios para fomentar las habilidades de escritura y lectura.

 

Copyright: La Vanguardia Ediciones S.L.  // Educar para crecer . Isadora Bertolini

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