Hábitos y rutinas en niños con TDAH


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La finalidad de una rutina o estructura es garantizar un buen equilibrio entre actividad y descanso, entre estimulación física y mental, y entre actividades que permiten al niño desarrollarse como individuo y las que le enseñan aptitudes sociales y de convivencia con sus semejantes.
Cuando hablamos de hábitos y rutinas hablamos de automatización de conductas; los niños con TDAH tienen muchísima dificultad para automatizar conductas.
En el caso de los niños hiperactivos el déficit en el funcionamiento ejecutivo del cerebro hace que las situaciones cotidianas que se les plantean todas las mañanas antes de ir al colegio o el participar de las tareas de la casa en familia, se conviertan en una situación altamente compleja. Es por ello que para facilitar rutinas, hábitos, organización, planificación, memoria y gestión del tiempo es importante “externalizar información”, por medio de: carteles, tablón de anuncios, reloj, calendario, agenda, alarma, notas, etc.

La forma en que estructuramos el tiempo y el espacio es mucho más importante de lo que creemos. El hogar es el entorno más inmediato del niño y a través de las actividades que realiza en él, de los objetos que maneja y de las personas con las que convive el niño estructura su mente, empieza a tener nociones sobre el tiempo y sobre las cosas, ayudándole a tener un entorno estructurado y predecible.

Muchos padres comienzan a establecer la estructura que sus hijos necesitan. Sin embargo, muchos tiran la toalla después de unas semanas (o incluso unos pocos días) debido a que las rutinas no están funcionando.
Por lo general, las rutinas no funcionan porque los padres se dan por vencidos demasiado pronto. Para hacer que la estructura sea verdaderamente eficaz, las rutinas deben ser vistas no como estrategias para obtener un simple comportamiento momentáneo, sino como una forma de vida.

Las rutinas afectan la vida de manera positiva en dos niveles, en términos de comportamiento ,que ayudan a mejorar la eficiencia y el funcionamiento diario. No siempre es obvio, pero los niños quieren y necesitan rutinas. Un horario predecible ofrece una estructura que ayuda a los niños a que se sientan seguros y protegidos. Por otro lado toda la familia se beneficiará psicológicamente de un régimen estructurado. Los estudios demuestran que los niveles de estrés son menores en las familias que logran tener rutinas más manejables, además la identidad de la familia se solidifica por rutinas en las que todo el mundo tiene un papel.
En estos tiempos agitados, puede parecer imposible proporcionar un estilo de vida estructurado. Todo el mundo hace malabares con los horarios: el trabajo, la escuela, recreación, clases de música, la práctica de baloncesto, y así sucesivamente. Sin embargo, en esos momentos es cuando la estructura se convierte en algo más importante aún. La recompensa: una mayor productividad para su hijo, así como mejores relaciones familiares y de salud.

El horario es imprescindible a la hora de educar. Cuando las actividades se repiten día tras día, el niño entiende que hay una secuencia lógica y aprende a anticipar qué actividad viene después y a prepararse para llevarla a cabo. Lo normal es que un niño que sabe lo que viene después no tenga demasiados problemas en cambiar de actividad
Un buen comienzo para conseguir que nuestro hijo asuma responsabilidades y no proteste por todo es organizar el tiempo, es decir, hacer un horario que recoja cómo está organizada nuestra vida familiar. Este horario no puede ser común para todas las familias pues las circunstancias son muy diferentes como también lo son las preferencias. A lo largo del día deben quedar recogidos los tiempos para comer, para dormir, para estudiar y para asearse como hábitos básicos en el desarrollo del niño. Pero también son importantes otros tiempos dedicados al juego, a las relaciones con los demás, al deporte, etcétera. El tiempo se aprovecha más y mejor cuando uno está organizado. En ese horario también puede quedar recogido, siempre que sea posible, un reparto de responsabilidades.

He aquí algunas sugerencias para ayudar a empezar. Por supuesto toda rutina tendrá que irse modificando para adaptarse a la edad y madurez del niño, los comportamientos específicos que se están trabajando y la personalidad y las necesidades de su familia. A medida que desarrolla sus rutinas, recuerde que el éxito requiere tiempo – a veces meses y años. Pero los beneficios van a durar toda la vida.

1- El descanso para los niños es esencial: si tienes que despertar a tus hijos por la mañana, significa que no están durmiendo lo suficiente. Es necesario el descanso para que los niños puedan afrontar el día con energía.
2- El descanso para los padres es importante: La rutina de las mañana exige infinita creatividad y energía por parte de los padres. Vuestros hijos dependen de que vosotros empecéis el  día con el “depósito lleno”. No hay manera posible de ser paciente si estáis exhaustos.
3- Conseguid tiempo extra: Levantaros antes que vuestros hijos para estar ya vestidos y centrados emocionalmente antes de interactuar con ellos. Planificad llegar rutinariamente al trabajo unos minutos antes de vuestra hora de entrada. La mitad de las veces no lo conseguiréis, pero tampoco os enfadaréis con vuestros hijos porque no estaréis llegando tarde. La otra mitad del tiempo, estaréis más relajados al empezar vuestro día y por tanto seréis más eficaces en el trabajo.
4- Preparad todo la noche anterior: Mochilas, almuerzos, ropa preparada, cafetera lista, desayuno planificado. Implicad también a los niños la noche anterior para que elijan su ropa y preparen la mochila del día siguiente.
5-Asegúrate de tener cinco minutos de mimos relajados con cada niño mientras se despiertan: Este tiempo conectando con vuestro hijo transformará vuestra mañana. Llenad positivamente el “depósito emocional” de vuestro hijo antes de que comience el día, lo cual le dará la motivación necesaria para cooperar con vosotros en vez de enfrentarse y negarse a hacer las tareas. Afortunadamente, cuando convertimos esta conexión en nuestra prioridad, todo lo demás resulta un poco más fácil.
6-Usad rutinas para hacer que las transiciones sean más fáciles: A los niños les cuestan los cambios y la mañana está llena de ellos. Así que si sacarles de la cama es todo un desafío, haced que sea una rutina el bajar las escaleras de la casa cogidos de la mano haciéndoos mimos, y convertid esto en un tiempo de especial conexión con vuestro hijo durante el cual los dos os contéis algo por lo que estéis agradecidos, o algo que os gustaría que pasase durante el día.
7- Daros cuenta de que los niños necesitan vuestra ayuda para avanzar en sus rutinas: Si vuestra meta es que vuestro hijo tenga un buen comienzo del día, entonces tenéis que daros cuenta de que vuestro trabajo es ayudarle a que avance a través de la rutina de la mañana alegremente, no solo ir dándole órdenes. Esto puede significar que se vista a vuestro lado para que podáis a la vez ir reconociendo lo que va haciendo: “Me he dado cuenta de que has vuelto a coger tu camiseta azul. Te gusta esa camiseta? ¡Estas esforzándote tanto en ver qué zapato va en cada pie! ¡Hoy estás canturreando mientras te vistes!” Recuerda que el que se vista solo es vuestra prioridad, no la suya. Es vuestra presencia lo que le motiva.
8-Mantened la rutina tan simple como sea posible: Es necesario ir progresando desde conductas sencillas (dentro de la capacidad del niño) que estén apoyadas en el adulto hasta conductas más complejas en las que vaya adquiriendo cada vez más autonomía. Por ejemplo, a la hora del desayuno puedes dejarle progresivamente que lo prepare, primero con vuestra ayuda y reforzando positivamente cada paso, para a medida que vaya aprendiendo vaya ganando en autonomía.
9-Haced un juego de interpretación con vuestra rutina: En algún momento del fin de semana coged un par de peluches o muñecos que harán de mamá o papá e hijo. Haced que actúen como en vuestra rutina matinal. Haced que el muñeco pequeño se resista, se queje, se tire al suelo. Haced que la mamá o el papá pierdan los papeles (pero no le asustes sobreactuando). Que la mamá o el papá sean divertidos y torpes. Vuestro hijo quedará fascinado. Entonces dale a tu hijo el muñeco que hace de mamá o papá y volved a jugar al juego, pero esta vez uno de los dos padres será el niño. Hacedlo divertido para que los dos os riais y podáis soltar tensiones. Aseguraos de que creáis escenarios en los que el niño va al cole en pijama, la mamá va al trabajo en pijama, o en el que el niño le grita al papá que se dé prisa y que se termine de preparar, o que la mamá diga “¿a quién le importa esa reunión? ¡Le diré al jefe que es más importante encontrar tu coche de juguete!” Dale, en forma de fantasía, lo que no puede tener en la realidad, veréis mucha más comprensión y cooperación de vuestro hijo al día siguiente. Como poco, habréis disuelto la tensión.
10-El secreto de la Economía de fichas: Es una técnica que permite establecer hábitos regulares, rutinas estables y predecibles en casa que ayuden al niño/a a estructurar el tiempo e ir adquiriendo cada vez más hábitos de autonomía.
– Le leo al niño/a despacio lo que tiene que hacer antes de ir al colegio.
– Le preguntamos si lo ha entendido.
– Empezamos la rutina.
– Todos los días, entregamos al niño/a una ficha o gomet inmediatamente después de que ocurra la conducta deseada y le indicamos que lo pegue en el calendario (cada gomet es un punto).
– Cada día de la semana le decimos al niño/a que sume los puntos obtenidos y los anote en el calendario (ejemplo: lunes= 4 puntos).
– Los padres elaboran, así mismo una lista de premios (en orden creciente) en dicho calendario en el que figura el número de puntos que costará conseguir cada premio.
– Finalizada la semana el niño/a podrá canjear los puntos conseguidos por los premios estipulados.

Las rutinas deben establecerse cuando los niños son pequeños y aplicadas consistentemente a medida que crecen -, pero nunca es demasiado tarde para empezar. Por encima de todo, no te rindas.

He aqui dos sugerencias y material imprimible que pueden ser de gran ayuda:

1- CALENDARIO DE RUTINAS : Este calendario facilitará rutinas, hábitos, organización, planificación, memoria y gestión del tiempo

2- CALENDARIO DEL TIEMPO MONTESSORI :Este calendario permite a los niños tomar conciencia del tiempo y del transcurso de este. Es además una herramienta muy útil para aprender los conceptos de pasado/presente/futuro.

 

 

Referencia: Fundación Cada // additudemag

 

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