Trastorno de la expresión escrita.


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La característica esencial del trastorno de la expresión escrita es una habilidad para la escritura que se sitúa por debajo de la esperada, dado la edad cronológica del individuo, su coeficiente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad. El trastorno de expresión escrita interfiere significativamente en el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana que requiere habilidades para escribir. Si hay una enfermedad neurológica o médica o un déficit sensorial, las dificultades para escribir deben de exceder de las asociadas habitualmente a él. Generalmente se observa una combinación de deficiencias en la capacidad del individuo para comprender textos escritos, lo que se manifiesta por errores gramaticales o de puntuación en la elaboración de frases, una organización pobre de los párrafos, errores múltiples de ortografía y una grafía excesivamente deficitaria
La Escritura es, por tanto, una conducta muy compleja y en la que intervienen diferentes procesos y estructuras mentales, pero también factores del tipo emocional. Esta complejidad ha propiciado el uso de diferentes nombres para agrupar las diversas manifestaciones del trastorno aunque guarden entre ellas una estrecha relación.

Actualmente la Disgrafia o Trastorno de la Expresión Escrita queda englobada dentro de los Trastornos Específicos del Aprendizaje. ( DSM-IV-TR. 315.1)

Síntomas del Trastorno de la expresión escrita.

  • Dificultades desde los primeros años escolares para deletrear palabras y expresar sus pensamientos de acuerdo a las normas propias de su edad.
  • Errores gramaticales en las oraciones verbales o escritas y mala organización de los párrafos. Por ejemplo de forma reiterada aunque se les recuerde empezar la primera palabra de la oración con mayúscula y terminarla con un punto
  • Escribe lentamente, con letras informes y desiguales.
  • Deficiente espaciamiento entre letras, palabras o entre renglones, con ligamento defectuoso entre letras.
  • Trastorno de la prensión. Coge de manera torpe el lápiz contrayendo exageradamente los dedos, lo que le fatiga en poco tiempo, estas dificultades se hacen notar cuando, en cursos más avanzados, se exige al niño que escriba rápido.
  • Alteraciones tónico-posturales en el niño con déficit de la atención.
  • La mayoría de niños con este trastorno se siente frustrados y enfadados a causa del sentimiento de inadecuación y fracaso académico. Pueden sufrir un trastorno depresivo crónico y alteraciones de la conducta como resultado de su creciente sensación de aislamiento, diferenciación y desesperanza.

Disgrafía : Se utiliza para designar el trastorno de la escritura que afecta a la forma o al contenido y la manifiestan niños que no presentan problemas intelectuales, neurológicos, sensoriales, motores, afectivos o sociales. Como características disgráficas se señalan dos tipos de síntomas relacionados. Los primeros, denominados signos secundarios globales, comprenden la postura inadecuada, soporte incorrecto del instrumento (lápiz, bolígrafo, etc.), mala presión del mismo o velocidad de escritura excesivamente rápida o lenta. Por otra parte, los síntomas específicos, ponen su atención en elementos del propio grafismo como gran tamaño de las letras, letras inclinadas, deformes, excesivo espaciado entre letras o muy apiñadas, enlaces indebidos entre grafemas, letras irreconocibles y, en definitiva, texto de difícil comprensión.

Disortografía: Se trata de una dificultad en la escritura cuya característica principal es un déficit específico y significativo de la ortografía normalmente asociada los trastornos lectores. Cuando la disortografía aparece como déficit específico en ausencia de antecedentes de un trastorno específico de la lectura, no siendo explicado su origen por un bajo nivel intelectual ni problemas de agudeza visual o escolarización inadecuada se denomina trastorno específico de la ortografía.

Las causas del trastorno de la expresión escrita son desconocidas. Diferentes manifestaciones de este trastorno pueden tener diferentes causas, algunas de estas son:
Factores madurativos: son los déficits neuropsicológicos que impiden una buena ejecución. Dentro de estos factores nos encontramos el trastorno de lateralización: ambidextrismo, zurdería cruzada o lateralidad cruzada. Por otro lado, puede ser un trastorno de psicomotricidad: puede darse en hiperactivos o el torpe motor. Y el último grupo que encontramos dentro de los factores madurativos son los trastornos del esquema corporal y de las funciones perceptivo motores.
Factores del carácter o personalidad: los niños/as que tienen problemas emocionales suelen presentar una escritura inestable, con una falta de proporción y con inclinación. La escritura se puede convertir en una manera de expresar sus problemas emocionales.
Factores de tipo pedagógico: son aquellas maneras de enseñar a escribir muy rígidas en cuanto a movimientos o posturas gráficas que impiden al niño adaptarse.

Para el diagnostico se debe tener en cuenta la edad del niño y los datos hallados mediante entrevista, se efectuará la correspondiente evaluación individual. Dicha evaluación es muy similar a la planteada en la dislexia ya que muchas de las pruebas específicas están dirigidas a los procesos lecto-escritores.
Existen varios factores a evaluar:
a) Nivel intelectual:
Se utilizan pruebas verbales como el Wisc-R (o su actualización el Wisc IV), también el K-ABC de Kaufman. En cuanto a las no verbales puede aplicarse el Test de Matrices Progresivas de Raven o el Toni-2. Los resultados obtenidos con estas pruebas suponen una medida de la capacidad intelectual del sujeto globalmente, pero también proporcionan un perfil de los diferentes factores mentales implicados.
b) Análisis específico lecto-escritura:
Algunos de los instrumentos adecuados son:
1-El TALE construido para investigar con rapidez y detalle el nivel general y las características esenciales del aprendizaje de la lectura y escritura. Comprende dos partes (Lectura y Escritura) cada una de las cuales está integrada por varias pruebas (Tea Ediciones).
2- PROESC. Evaluación de los procesos de la escritura. Evaluación de los principales procesos implicados en la escritura y la detección de errores. Edad de aplicación: De 3º de Educación Primaria a 4º de Educación Secundaria.
c) Evaluación percepción visual y maduración viso-motriz:
1- FROSTIG. Desarrollo de la percepción visual. Diseñada con el propósito de apreciar los retrasos en la madurez perceptiva en niños que presentan dificultades de aprendizaje. Explora cinco aspectos de la percepción visual que son relativamente independientes: Coordinación visomotora, Discriminación figura-fondo, Constancia de formas. Percepción de posiciones en el espacio y Relaciones espaciales. El Test de Bender con esta prueba podemos obtener una valoración de la madurez viso-motora del niño así como diferentes aspectos de su temperamento.
d) Estilo cognitivo:
El MFF-20. Esta prueba puede resultar útil para valorar el constructo Reflexividad-Impulsividad. Esta variable representa un aspecto clave para analizar el rendimiento académico y la adaptación personal y social del niño.

Intervención
La intervención se debe hacer en función de las variables personales y del contexto del sujeto. Conociendo las variables personales, se puede aumentar la eficacia de los procesos deficitarios, potenciando las habilidades competentes y desarrollando su propio control sobre la actividad. El éxito de la terapia depende fundamentalmente de la precisión del diagnóstico; cuanto más preciso sea el diagnóstico más fácil nos resultará diseñar un tratamiento ajustado al trastorno.
A continuación se exponen una serie de orientaciones prácticas ordenadas según los diferentes procesos implicados en la escritura.
a) Procesos motores:
Algunos autores señalan la necesidad de conseguir la independencia brazo-hombro, antebrazo-brazo, etc., acabando con la independencia de los dedos, antes de proceder a la reeducación de los procesos motores.
Las posibles actividades se centrarán en realizar círculos con el brazo a distintos ritmos; lanzamientos de objetos (canasta, diana…); flexión y extensión de la muñeca, botar una pelota, ensartar bolas u objetos, trabajar con plastilina o un punzón, etc
Una vez conseguida esta independencia se trabajará sobre los aspectos grafomotores que permitirán el control del gesto y de la grafía. Para ello suelen utilizarse ejercicios de control de líneas rectas (para controlar el frenado) y ejercicios de control sobre líneas onduladas y curvas (distintos tipos de bucles). A este respecto se recomienda la utilización de los ejercicios de Frosting.
Suele resultar muy útil para mejorar el rendimiento, utilizar ejercicios de relajación. Pueden incorporarse como juegos introductorios a la sesión y tienen como objetivo ayudar al niño a entender la idea de tensión-distensión muscular (p.ej. podemos pedirle que se imagine que es una barra de hielo inmovil y que progresivamente se va derritiendo…)
En muchos casos es necesario mejorar la grafía de muchas letras para conseguir una escritura legible, que pueda realizarse rápidamente y con relativa poca atención. La intervención de estos aspectos debe ser multisensorial, es decir, la información debe llegar al niño por diversos sentidos. En el mercado existen numerosos cuadernos de práctica para conseguir una escritura rápida y automatizada, pero sin afectar a la legibilidad de la misma. Estas actividades deben ser supervisadas y corregidas por el niño.
b) Procesos morfosintácticos:
El objetivo es enseñar al niño a construir frases sintácticamente correctas. Las actividades deben planificarse según una dificultad creciente en las frases. Puede empezarse por frases simple (sujeto-predicado), aumentando progresivamente la complejidad. A tal efecto pueden utilizarse imágenes de apoyo, diagramas, etc. En definitiva, lo importante es facilitar el aprendizaje de las estructuras gramaticales de forma directa en relación con la escritura, aunque progresivamente se reducirán las ayudas hasta desaparecer.
c) Procesos léxicos:
Aquí el objetivo se centra en enseñar el vocabulario ortográfico básico, reglas de correspondencia fonema-grafema y habilidades fonológicas de segmentación. Es conveniente realizar actividades con grupos reducidos de palabras.
Es también importante enseñar al niño a formar una correcta imagen visual de las palabras, simultaneando la escritura de las letras con su pronunciación.
d) Otros procesos:
En algunos casos puede ser necesaria la reeducación viso-motora o la de la lateralidad estableciendo pautas concretas para el mayor conocimiento y dominio de las coordenadas espacio-temporales respecto al propio cuerpo antes de asumir una intervención específica en el trastorno de la escritura.

Los padres que estén preocupados por la habilidad para escribir de su hijo deben solicitar evaluaciones por parte de profesionales en educación. Los trastornos de aprendizaje a menudo se presentan en familias. Las familias afectadas, o que pudieran estar afectadas, deben hacer todos los esfuerzos para reconocer estos problemas a tiempo. La intervención puede comenzar tan pronto como el niño esté en preescolar o en el jardín infantil.

Referencia: Psicodiagnosis: Psicología Infantil y Juvenil // Medien plus // Qué es y como afrontar el trastorno de expresión escrita: orientaciones prácticas. Autors Mercedes Ventura, Yolanda Martí Neus pechoabierto, Jose Manuel Gil. //

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