Autism Glass: Tecnología para ayudar en el reconocimiento de las emociones de los demás


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Un equipo de investigadores de la Universidad de Medicina de Stanford (EE.UU.)han desarrollado un programa para que, en combinación con las Google Glass, ayuden a las personas con autismo a reconocer las emociones en las expresiones faciales de la gente.

Según Dennis Wall, uno de los investigadores, “El programa Autism Glass tiene como objetivo enseñar a los niños con autismo a entender lo que una cara les quiere decir. Nosotros creemos que cuando esto ocurre, estos niños son más sociables y, como consecuencia de ello, se sienten más seguros de sí mismos a la hora de interactuar. Hoy el acceso a tratamientos y programas como éste es difícil. Estos niños necesitan ayuda en Estados Unidos y nosotros queremos ayudar encontrar una solución a este problema.”, una forma interesante de usar la tecnología como apoyo al autismo.

El objetivo de este programa es ayudar al reconocimiento de las emociones para mejorar su interacción social. De esta forma, ayuda a la persona a saber cómo actuar ante situaciones sociales determinadas. Un asistente para apoyar en el modelo de comportamiento a seguir y a entender mejor a otras personas.

Durante cuatro meses, los niños y sus familias participan de este modelo de trabajo, y durante tres sesiones de 20 minutos diarios se realiza un proceso de grabación y registro de datos. El sistema interactúa con una aplicación de móvil que va almacenando y registrando datos. En el programa piloto participaron 40 niños de entre 6 y 16 años de edad, pero el programa pretende ampliar el número de participantes para mejorar las capacidades del sistema.

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Como muchos niños autistas, Julian Brown tiene problemas para leer las emociones en la cara de la gente. Este es de hecho uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los niños que padecen este transtorno neurológico.

“No existe una máquina que pueda leer la mente de las personas. Pero estas gafas me ayudan al menos a reconocer las emociones”, asegura Julian.

Catalin Voss y Nick Haber desarrollaron este programa que analiza la cara de la gente y reconoce emociones como la felicidad, el enfado, la tristeza o la sorpresa, entre otras.

“Pensamos que podríamos crear una asistencia de comportamiento, es decir, un programa que reconociese las expresiones en la cara de la gente y que, tras clasificarlas, indicase de cuál se trata”, explica Voss.

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Julian es uno de los cien niños autistas que participan en el proyecto de la Universidad de Stanford. Los responsables del programa quieren saber si realmente estas gafas ayudan a estos niños a mejorar su capacidad para reconocer emociones.

Su madre, Kristen, asegura sentirse muy contenta con los resultados.

“Creo que estas gafas ayudan a estos niños a entender mejor a los demás, no solo a su familia sino también a sus compañeros y a otras personas. Si consiguiesen romper esa barrera, los demás ya no les pondrían tantas etiquetas ya que son niños muy inteligentes”, afirma Kristen.

Los niños que participan en este programa tienen entre 6 y 16 años. Utilizan en casa las gafas en las que ha sido instalado el programa y visitan regularmente a los científicos de la Universidad de Stanford.

Más información sobre este proyecto en la web oficial Autism Glass.

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