MODELOS EDUCATIVOS ALTERNATIVOS : AMARA BERRI


Amara Berri, un sistema educativo que utiliza el juego y las situaciones cotidianas para el desarrollo de competencias.

El modelo educativo tiene su origen en los Jesuitas de Durango en 1972, aunque es Loli Anaut a la que se considera realmente impulsora del proyecto que se realiza desde 1979. Este movimiento se declaró Centro de Innovación Pedagógica por el Gobierno Vasco en 1990, lo cual le dio el apoyo que necesitaba para dar a conocer este modelo e implantarlo en una red de centros del País Vasco. Al mismo tiempo se creó un grupo asesor que tiene estrechas relaciones, no sólo con los 20 centros que llevan a cabo el sistema sino con otras comunidades autónomas como Canarias, Cataluña, Navarra o Zaragoza.

El sistema Amara Berri basa el aprendizaje en la simulación de la vida cotidiana, centrado en dos ejes: sistema globalizado y abierto, y el proceso vital.

El primero de ellos pretende impulsar los procesos de desarrollo de cada alumno, sin pretender dividirlos como se hace en el sistema tradicional. El segundo se basa en la utilización del juego y la imitación del mundo del adulto (adaptado a los niños) como estructura de las sesiones.

En lugar de materias utilizan “grandes actividades vitales“, donde todas las materias se interrelacionan alrededor de un conjunto de tareas que resultan más próximas y significativas para los alumnos. Algunas de estas actividades son la radio, el teatro, la prensa, las charlas, las marionetas, el barrio.

El sistema se basa en seis principios que guían el trabajo en el centro: individualización (cada persona trabaja a sus propio nivel y ritmo desde sus capacidades), socialización (somos y actuamos como seres sociales), actividad (mental, que los niños tomen decisiones y sean el motor del sistema de aprendizaje), creatividad, libertad, globalización y normalización.

“La clave son las diferencias metodológicas”, explica la jefa de estudios de Amara Berri. El sistema trabaja con programas de ciclo y mezcla de edades. En cada aula se encuentran alumnos de dos años distintos. “Las diferentes edades en el grupo hace que las relaciones entre ellos sean diferentes. Y un año ejercen el rol de pequeños y otro el de mayores”, expone.

El otro elemento son las aulas. Cada una de las clases está especializada en una materia. Una en lengua, otra en matemáticas, etc. Y a su vez el aula se divide en cuatro contextos o centros de trabajo, especializado cada uno en un área. Por seguir el caso del aula de lengua, dos de los centros de trabajo son la zona de charlas o la de creación literaria.

Los grupos van rotando por las aulas, al contrario de la escuela tradicional donde los que rotan son los maestros. El grupo se divide en cuatro subgrupos (uno por área de trabajo) y cada alumno desarrolla una actividad relacionada con su contexto. “Los niños deciden qué quieren trabajar. Así partimos de sus intereses. Cada actividad tiene su método de trabajo. Les ayuda a ganar autonomía, saber planificar”, ilustra Gorosmendi. Y al final exponen.

Los contextos se mantienen durante todo el ciclo y los niños van rotando por las aulas. “Cada vez que vuelven al contexto acceden con otro bagaje o conocimiento. La segunda exposición será más elaborada porque el niño será más competente”, explica.

Algunas de sus características metodológicas:

  • La estructura organizativa es una estrategia clave de intervención metodológica.
  • Se programa por contextos sociales, estables y complementarios, donde existe un enfoque multidisciplinar, por las que las materias se interrelacionan.
  • El juego está en la esencia de los contextos, porque responde a los intereses de los alumnos.
  • Todas las actividades tienen un paraqué en sí mismas o en un salida al exterior a través de la radio, la prensa, la televisión, exposiciones y espectáculos que se desarrollan en el centro.
  • Hay departamentos especializados.
  • Se hacen programas por ciclos.
  • Se mezclan edades.
  • Se mantiene la especificidad de las etapas y la coordinación entre las mismas.
  • Varios profesores trabajan con cada grupo de alumnos.
  • El método de trabajo siempre está presente.
  • La Mediateca es la fuente básica de información para el trabajo de los departamentos.
  • La crítica constructiva se considera un factor de avance.
  • Se apuesta por la diversidad. El programa está hecho de tal manera que permite a cada alumno trabajar su propio ritmo y nivel. El proceso de aprendizaje no se detiene por cuestión de edad.
  • La diferencia es considerada como cualidad y no como factor discriminante.
  • Conviven, intencionadamente, dos modelos lingüísticos.
  • La organización del alumnado, con sus asambleas y servicios, interrelaciona al alumno de todas las edades.
  • La gestión del proyecto implica a todo el profesorado. El profesorado trabaja en equipo y considera sus reuniones como ámbito de formación.
  • Las reuniones con las familias, también se conciben como medio y ámbito de formación.
  • Las actividades complementarias: actividades culturales, deportivas, comedor y transporte se consideran marcos de intervención educativa.

En el sistema Amara Berri los niños aprenden a disfrutar y disfrutando, claves para hoy y para el futuro.

Referencia: Actualidad pedagógica, Ni exámenes ni deberes ni libros de texto… Otra escuela que ya es posible

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